Su madre le quitó la lavadora a la esposa de su hijo.
Amor, ¿y tú por qué estás lavando a mano? ¿Dónde está la lavadora que te compré ayer? Amor, es que tu madre vino y se la llevó. Pero ¿cómo que se la llevó? ¡Si yo también a ella le compré una lavadora!.
No lo sé, amor. Ella solamente llegó, la desconectó y dijo que ella la necesitaba más. No, esto no puede ser posible. ¿Por qué mi madre se toma este atrevimiento? Ahorita mismo voy para allá a arreglar esto.
No, amor, no busques problema. Déjala a ella, quizás la necesitaba más. No, amor, yo no puedo permitir estas injusticias. Espérame aquí, ya regreso. Qué milagro, cómo así vienes a visitarme.
Mamá, quiero que me expliques por qué razón te trajiste la lavadora de mi esposa si yo a ti te compré una hace apenas dos meses. Ay, hijo, es que la mía se me dañó y como no tenía
quién me la lleve a arreglar, pues se me hizo más fácil ir a quitarle la suya a tu esposa. Además, tu mujer está jovencita, ella puede lavar a mano perfectamente. Déjala, no la acostumbres a ser vaga, deja que se esfuerce más. Por eso es que después esas mujeres se hacen vagas,
porque ahorita quieren que la máquina les haga todo el trabajo. En mis tiempos uno lavaba a mano, hacía de todo en la casa y nadie se quejaba. Madre, con todo respeto, mi mujer también pasa cansada. Ella tiene que hacer todos los quehaceres de la casa, cocinar, barrer,
limpiar y hacer todo ella sola. Pues precisamente por eso, ella está bien joven y está lista para hacer todas esas cosas. Es lo que nos toca hacer a las mujeres cuando nos metemos con marido. Si quería estar como muñequita, se hubiese quedado sola.
No la hagas vaga, mijo, que por darles todo tan fácil es que después los dejan. Pues no, mamá, yo no voy a permitir esta injusticia. Si se te dañó tu lavadora, me lo hubieras dicho y yo lo hubiera mandado a reparar.
No era necesario que fueras a quitarle la de mi esposa. Así que ahorita mismo me la llevo. Ah, o sea que vas a preferir a tu esposa antes que a tu propia madre. No se trata de preferencias, mamá.
Lo hago porque esto es una injusticia. A mi esposa se le respeta. Okey, desconéctala, que igual ya ni la necesitaba. Pero eso sí, no quiero que me vengas a ver más. No te quiero ver más en esta casa.
Yo sé que una madre siempre será importante, pero cuando uno forma su propio hogar, no puede permitir este tipo de abusos en contra de su esposa. ¿Ustedes qué opinan? ¿Creen que hice lo correcto en poner en su lugar a mi madre?
¿O creen que me porté muy grosero con ella? Déjenme su opinión.