Su Amiga La Convenció De Dejar A Su Esposo Porque Era Un Simple Albañil. Pero En Realidad Lo Quería Para Ella

José, necesito que te vayas de mi apartamento hoy mismo. Pero ¿qué te pasa, Sofía? ¿Por qué quieres que me vaya? Si lo de nosotros dos está superbién. ¿Qué es lo que te está pasando?

Ay, José, entiende que yo no puedo seguir con un hombre como tú. Hoy que estaba desayunando con mi amiga Angie, ella me dio un consejo y me abrió los ojos. Me dijo que yo soy una mujer profesional,

que gano muchísimo más que tú y tú a mí no me sumas en nada. Por eso te tienes que ir, porque yo lo que necesito es un hombre que esté a mi nivel. Es increíble lo que me acabas de decir, Sofía.

Te recuerdo que tú eres una profesional gracias a mí, porque yo dejé mis estudios para ponerme a trabajar en la obra y pagar los tuyos. Me parece muy injusto que solo porque llega tu amiga y te dice que tú ganas más que yo,

ahora resulta que yo no valgo absolutamente nada. ¿O es que acaso todos estos años que estuvimos juntos fueron una mentira tuya o tú no estás segura de lo que sientes por mí? ¡Yo no puedo creer todo lo que me estás diciendo, José!

¿En serio tú aprovechaste este momento para sacarme todo en cara? No, Sofía, yo no te estoy sacando nada en cara. Yo solo te estoy respondiendo a lo que tú me acabas de decir, que me vas a echar de la casa simplemente porque tú ya eres una profesional y

porque ahora ganas más que yo. Ay, José, deja el drama y entiende que esta decisión yo no la tomé por el consejo que me dio Angie. Así que deja de nombrar tanto a mi amiga,

que ella ni te nombra a ti. Ella lo que hizo esta mañana fue solo darme un empujón, porque yo ya venía días pensando en hacer esto. Y si me estás sacando las cosas en cara de todo lo que tú hiciste por mí,

pues déjame decirte que yo a ti también te he ayudado muchísimo. Y si te debo algo, pues ahorita mismo me lo dices para pagártelo. Pero yo lo único que quiero ahora es que te vayas de mi apartamento. No te quiero ver más. Es increíble lo que me acabas de decir, Sofía.

Y tranquila, que tú a mí no me debes absolutamente nada, porque todo lo que he hecho en esta vida lo he hecho con amor. Así que no tienes que pagarme nada. Quiero que te quede bien claro eso. Pero también te voy a dejar claro algo antes de irme.

¿Sabes por qué a ti te queda más dinero que a mí? Porque yo tengo más gastos que tú. Yo pago el alquiler de esta casa, pago los servicios, pago la comida, pago las salidas cada vez que salimos a comer con

tus amigas y también pago todos tus caprichos, mientras que a ti te queda tu sueldo completito. Y es que así debe de ser. Tú pagas todo porque tú eres el hombre de la casa. No creo que estés pensando que eso me corresponde pagarlo a mí.

Bueno, Sofía, está bien. ¿Sabes qué? Quiero que me digas la verdad en la cara por última vez. ¿Es en serio que solamente por un consejo de tu amiga tú quieres que

yo me vaya de la casa? ¿En serio te vas a dejar llevar por la cizaña de tu amiga? ¿Acaso no te das cuenta que esa mujer solo quiere dañar nuestra felicidad? Sí, José. ¿Cuántas veces quieres que te lo repita?

Ya te dije que quiero que te largues de mi casa. Y deja de nombrar a mi amiga, que ella no tiene la culpa de nada. Bueno, Sofía, está bien, me voy. Solamente quiero darte las gracias por ser tan sincera

y decirme las cosas en la cara, así, fría. Y me voy a quedar con esas palabras que tú me has dicho, que yo no soy nadie porque simplemente tú ganas más que yo. Pero solo ten presente que el mundo da muchas vueltas

y gracias a Dios yo aún estoy muy joven y puedo salir adelante solo. No te necesito a ti. Y sé que Dios pronto me va a poner a una pareja que realmente me valore. Ya, José, ya.

No quiero escuchar tu cursilería. Más bien ándate, que no te quiero ver más. Sí, Sofía, tranquila, que no me vas a volver a ver nunca más. Por fin me liberé de este hombre.

Yo lo que necesito ahora es un profesional, un doctor, un abogado, alguien que esté a mi altura. Amiga, lo escuché todo. Eso era lo que tenías que hacer. Ya ese hombre no te servía para nada.

Ay, sí, amiga. Gracias por el consejo. Yo la verdad ya venía pensándolo, pero con lo que tú me dijiste hoy día, tomé la decisión definitiva. Sí, amiga, eso es lo mejor que tú pudiste hacer.

Un hombre así no sirve para nada. Míralo, es un simple albañil. Tú no puedes estar con un hombre así. ¿Qué van a decir los de la empresa cuando te vean con él? Sí, amiga.

Pero tranquila, que ya ese hombre no va a volver nunca más a mi casa. Bueno, amiga, entonces anda, cámbiate para salir. Vamos de shopping, hay que celebrar esto. Sí, amiga.

Espérame un minuto, ahora mismo me voy a arreglar. Ay, qué fácil cayó la ilusa esta. Ahora sí, José es solo para mí. Yo no voy a dejar que ese hombre se quede soltero por mucho tiempo. Ese hombre es lo mejor que me puede pasar en la vida.

Es un hombre trabajador y que te consiente. Mira nomás cómo la tiene a mi amiga. Le compró todo, refri, nevera, la tiene de lo mejor. Ese hombre va a ser mío, yo sé que sí. Esta ilusa no sabe a quién le hizo caso.

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