El preso más peligroso de la prisión puso en jaque mate al director.

Aquí dentro hay reglas y mientras yo sea el director, se van a respetar. Oye, tú, director. Vuelve a la fila. ¿O qué?

Última oportunidad. Vuelve a tu lugar. Hablas muy fuerte aquí adentro, pero me pregunto si hablarías igual afuera. ¿Me estás amenazando? Yo solamente digo que tienes una familia muy bonita.

¿Qué dijiste? Laura, tu esposa, y la pequeña Ana. Dos años, ¿verdad? ¿Cómo sabes esos nombres? También sé dónde viven.

¿Quién te dio esa información? Alguien que está mucho más cerca de usted de lo que imagina. ¿Está asustado, director? ¿Asustado de ti? No me hagas reír.

Su cara dice otra cosa. Escúchame bien. No vuelvas a mencionar a mi esposa ni a mi hija. ¿Y si lo hago? Estás jugando con fuego.

No, director, el que está jugando con fuego es usted. ¿Qué quieres de mí? Ahora sí estamos hablando. Habla. Quiero salir de este pabellón. ¿Me amenazas con mi familia y esperas que te haga un favor?

No es un favor, es un intercambio. ¿A cambio de qué? De decirle cuál de sus hombres lo está traicionando. Dime quién es. Primero sácame de aquí.

No vas a ponerme condiciones. Entonces reche para que su esposa y su hija sigan estando seguras. Mi amor, ¿cómo estás? Bien. Escúchame. Estamos en problemas.

¿Dónde está Sofía? Está en el colegio. ¿Qué pasó? Quiero que vayas a buscarla ahora mismo. ¿Qué? ¿Por qué? Laura, por favor, ve por ella ya.

Mi amor, me estás asustando. En un momento te explico. Apenas la tengas contigo, me llamas. Está bien. Buenas tardes.

Vengo por mi hija, Sofía Colmen. Claro. Un momento, señora Colmen. ¿Qué pasa? Señora, ¿Sofía ya salió? ¿Cómo que salió? La recogieron hace unos minutos.

¿Quién? Un hombre. ¿Qué hombre? Yo no autoricé a nadie. ¿Cómo se llamaba? No aparece ningún nombre porque tenía el código privado de recogilia.

Ese código solamente lo sabemos mi esposo y yo. Ay, Dios mío. Laura, ¿ya tienes a Sofía? No, Sofía no está aquí. ¿Cómo que no está?

Dicen que un hombre vino por ella hace unos minutos. ¿Qué hombre? No saben, pero tenía nuestro código privado. Ese código solamente lo sabemos tú y yo. Fue él. ¿Quién? Escúchame, quédate ahí y llama a la policía.

Pero nuestra hija está con un desconocido. Tráiganme a Mason ahora mismo. ¿A su despacho? Ahora. Levántate. El director quiere verte.

Déjenlo. ¿Dónde está mi hija? Entonces, sí fueron al colegio. Dime dónde está Sofía. Yo le advertí, director.

Tiene dos años. Ella no tiene nada que ver con esto. Yo no le hice nada a su hija. Pero sabes quién se la llevó. Sí.

Dame el nombre. Primero quiero el traslado. Está bien, te doy el traslado. Ahora dime quién fue. No fue uno de los presos.

Entonces, ¿quién? Director, pregúntale a él. ¿Qué hiciste? Director, yo no hice nada. Mi hija desapareció.

No me mientes. Se lo juro. Yo jamás tocaría a su familia. Pregúntale por el código. ¿Qué código?

El código que usaron para sacar a Sofía del colegio. Tú tenías ese código. ¡Confiesa! No, yo solamente pasé información. ¿A quién? No sabía que iban a llevarse a su hija, director,

se lo juro. ¿A quién le diste la información? No conozco su nombre. Entonces, dime dónde está mi hija. Yo sí. ¿Dónde? Primero cumpla su palabra.

Ya te dije que tendrás el traslado. Entonces, prepara un vehículo. ¿Para qué? Porque si quiere recuperar a Sofía, tendrá que llevarme con usted. ¿Estás loco?

Eres un preso. Y soy el único que puede llevarlo hasta su hija. Está bien, te voy a llevar, pero nadie puede saber que saliste de esta prisión. ¿En serio?

¿Quieres salir o no? Ni se te ocurra intentar nada. Arranque, director.

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