Confió En Su Hermana Para Celebrar La Graduación D Su Hijo. Pero Ella Le Dio Una Moto Al Suyo Y A Su Sobrino Una Bicicleta

A ver mis niños, díganme si ya están listos para ver sus regalos de graduación. Sí, madre, yo ya estoy listo. Sí, tía, yo también ya estoy listo. Okey, entonces a la cuenta de tres.

Uno, dos, tres. ¡Madre! ¿En serio esta moto es para mí? ¡Qué maravilla! Esta es exactamente la que yo quería, la del último modelo.

Sí, hijo, tu moto está preciosa. Yo le exigí al chico del almacén que me vendiera la más cara y esa te traje. Tía, ¿por qué Anthony tiene una moto nueva y a mí me da esta simple bicicleta vieja?

Si los dos merecemos un buen regalo. Y más yo, que me gradué con las mejores notas de todo el colegio. No lo puedo creer, José. Qué muchacho tan malagradecido eres.

Tras que yo hago el enorme esfuerzo de comprarte un regalo por tu graduación, ¿todavía te atreves a quejarte? Pero tía, yo pensé que mi madre le había enviado dinero para que me compre mi regalo. Ay, José, ¿tú aún le sigues creyendo a tu madre?

Mírate al espejo, niño. Tu madre ni siquiera se acordó de tu graduación. Ella ni siquiera me ha llamado a preguntarme sobre la fiesta ni nada. Y por eso mismo, la gran fiesta que estoy organizando para esta noche solo

se la voy a celebrar a mi hijo, porque tu madre no puso ni un solo centavo. No, es no puede ser. Esa es la verdad, José. Así que tú ni te hagas la ilusión

de vas a aparecer en el salón para que la gente te aplauda, porque en esa fiesta el único que se va a llevar los aplausos y los honores es Anthony. No, tía, yo no le puedo creer eso.

Eso es imposible. Mi mamá nunca se olvida de mí y mucho menos se va a olvidar ahora que es mi graduación. Ella me había prometido que me iba a mandar un buen regalo y que me

iba a hacer una gran fiesta. Yo no le creo lo que usted me está diciendo. Ay, José, ya te dije que dejes de creer en las promesas vacías de tu madre. Así son las personas, cuando están aquí prometen de todo,

pero apenas pisan el extranjero, se olvidan de todos. Ya tu madre hasta debe tener otra familia por allá que le importa más. Así que deja de quejarte y más bien agradece por lo que te di. Valora que yo fui la única que me acordé de ti. Jefe, disculpe que lo moleste,

pero antes de irme le quería agradecer por el bono que me dio. En serio, me sirvió muchísimo. Mire que mañana es la graduación de mi hijo y yo tenía que celebrárselo a lo grande y aparte comprarle esa moto que él tanto quería.

Qué bien, Mariana. Me alegro mucho por ti y por tu hijo. Qué bueno que no te hayas olvidado de él a pesar de la distancia. Ay, jefe, no diga eso, que yo jamás me voy a olvidar de mi hijo.

Es más, recién acabo de hablar con mi hermana. Ya le envié todo mi bono para que mañana haga una fiesta espectacular. Le dije que le celebre a lo grande la graduación a mi hijo y a mi sobrino, ya que el hijo de mi hermana también se gradúa.

Pero Mariana, entonces tú tienes que irte esta noche mismo. Tú tienes que llegar a la graduación de tu hijo. Ay, señor, yo no puedo. Yo tengo que trabajar. No, Mariana, tú te me vas hoy mismo para tu país.

Yo mismo me voy a encargar de que te den quince días libres y te voy a comprar el pasaje de avión para que viajes, solo para que llegues a la graduación de tu hijo. Una madre nunca se debe perder esos momentos especiales con su hijo, así que te me vas ahorita mismo.

¿En serio, jefe? ¿Usted me está hablando en serio? No está jugando conmigo. No, Mariana. ¿Cómo voy a jugar yo contigo?

Llama ahorita mismo a tu hermana y dile que vas para allá. No, no, jefe, yo no la voy a llamar. Quiero darles una sorpresa. Voy a llegar justo al momento de la fiesta para sorprenderlos a todos y que mi llegada

sea otro regalo más para mi hijo. Bueno, Mariana, entonces ándate ahorita para que alcances a llegar al vuelo. Muchas gracias, jefe. Créame que siempre le estaré agradecida por este regalo. Tranquila, Mariana, tranquila.

Salúdame a tu hijo y anda rápido para que llegues. Esto no me parece justo, tía. Esta bicicleta parece sacada de la basura. Yo no me merezco esto. Yo me merecía por lo menos una bicicleta nueva

o por lo menos una bicicleta pintada. Oye, la verdad que tú eres un malagradecido. No sabes cuánto tiempo y esfuerzo invertí en esa bicicleta, ¿y aun así te quejas? Es que tía, yo no puedo entender por qué

Anthony sí tiene una moto espectacular y yo no. Ya cállate, José. No seas malagradecido. Agradece lo que te regaló mi madre. ¿Cómo te vas a comparar conmigo?

¿No ves que yo soy su hijo? ¿Cómo vas a creer que ella te va a dar lo mismo a ti que a mí? Eso jamás. Además, yo no voy a llegar a la universidad en una bicicleta.

¿Cómo crees eso? Yo ya le había dicho a mi madre que si yo no tenía moto, yo no estudiaba. Y pues ella me cumplió mi sueño. Así que deja de quejarte y más bien

aprovecha este arreglo y tómate una foto, porque por mi fiesta de graduación no te vas a aparecer, ya que la tacaña de tu madre no fue capaz de enviarte ni para los caramelos. Ay, mi amor, tú como siempre tan considerado.

Y tú, malagradecido, aprovecha, tómate una foto, porque será el único recuerdo que vas a tener de tu graduación. Yo no pienso tomarme ninguna foto y mucho menos recibir esta bicicleta vieja. Yo hoy mismo me largo de esta casa. ¡No pienso seguir viviendo aquí!

Pero mira lo que hizo. Míralo, madre, dice que se va a ir de la casa. Ese no se va a ir a ningún lado. Ni teléfono tiene para llamar a su madre. Ay, madre, muchas gracias por el regalo.

Ahora sí voy a ir a la universidad como todo un rey. Sí, hijito. Pero ahora vamos a la casa para terminar de preparar todo para la fiesta de mañana. Ay, Dios, por fin llegué a mi ciudad.

Gracias a Dios voy a alcanzar a llegar a la graduación de mi hijo. No puedo esperar más. Yo sé que esta va a ser la mejor sorpresa para ellos. Ay, Dios, ojalá consiga un taxi rápido porque quiero llegar lo más pronto posible.

Yo sé que mi hermana ha hecho una gran fiesta con todo lo que le mandé. Tuvo que haber contratado lo mejor de lo mejor. Bienvenidos. Adelante, pasen.

Disfruten de la fiesta de mi hijo. Ma-Mariana, pero ¿tú qué haces aquí? Lucía, pero ¿qué significa esto? ¿Qué pasará cuando Mariana se dé cuenta de que su hermana dejó a su hijo

en la calle y sin fiesta? Si quieres saber cuál fue su reacción, no te pierdas la impactante parte final.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *