Creyó que podía mandar en la casa de su hijo… hasta que él defendió a su esposa.
Buenos días, mi amor. Hoy traje a mi madre para que almuerce con nosotros, así que prepárale algo rico para comer, que ya tiene mucha hambre. Claro que sí, mi amor. No te preocupes. Suegra, qué gusto verla. Bienvenida. Me alegro que nos venga a visitar. Pero esta casa parece un chiquero. Mira, hijo, mira…