Le Dio Un Carro A Su Hijfa Favorita Y A La Otra Una Simple Carreta.. Pero 5 Años Después La Vida Le Dio Una Lección – Novelas
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Le Dio Un Carro A Su Hijfa Favorita Y A La Otra Una Simple Carreta.. Pero 5 Años Después La Vida Le Dio Una Lección

A ver, hijas, elijan: carro o negocio. Yo quiero este, madre. Bueno, mi reina, entonces el carro es para ti. Y bueno, pues María, a ti te tocó el negocio. Ahí verás tú qué haces con esa carreta vieja.

Mamá, pero ¿qué te pasa? ¿Por qué nos estás entregando estas cosas ahorita? ¿A dónde te vas a ir tú? Mira, María, yo he conocido a un hombre que me va

a sacar de esta pobreza y por eso me voy a largar de esta ciudad. Él vive lejos y me ha pedido que me mude con él. Por eso estoy haciendo esto ahora, porque me voy a ir lejos y no quiero que me estén molestando.

Así que ahí les dejo para que ustedes mismas salgan adelante por sí solas. Madre, pero esto no es justo. ¿Cómo le vas a dar el carro a mi hermana y a mí me vas a dar solo esa carreta vieja?

Ay, María, no te quejes, que yo les di a elegir. ¿Quién te manda a ser tan ingenua y no elegir rápido? Más bien, aprende de tu hermana Lucía. Mírala cómo ella rápidamente agarró el carro. No lo puedo creer, madre.

¿Por qué siempre te portas así conmigo? ¿Por qué siempre Lucía ha sido tu preferida? Ay, no te quejes, María, que ese negocio está perfecto para ti. Mírate nomás cómo estás.

En cambio, tu hermana necesita el carro porque ella está estudiando. Ella pronto va a ser una profesional. ¿Cómo crees que ella va a ir a la universidad a pie? No, yo no puedo permitir eso. Por eso las cosas son justas: el carro para tu

hermana y tú te quedas con la carreta. Antes agradece que te dejo algo. Está bien, madre, tranquila. Te agradezco de corazón que me hayas dejado esa carreta. Ya verás que voy a salir adelante.

Sí, sí, yo sé que tú naciste para ser una vendedora ambulante. Ay, madre, ya verás que cuando tú regreses, ya voy a ser todo una profesional y verás que habrá valido la pena el carro que me has dejado.

Sí, hija, espero le saquen provecho. Y pues ya, las dejo porque yo me tengo que ir. Se me cuidan y ya saben, sáquenle provecho a lo que les di. Ay, mira lo que nos viene a dar mi mamá. Qué coda es.

Me deja este carro que está todo viejo y pasado de moda. Oye, qué malagradecida que eres tú, ¿verdad? ¿Cómo que malagradecida? ¿De qué hablas tú? ¿Acaso no te das cuenta del esfuerzo que

nuestra madre hizo para conseguir ese carro? Y tras que te lo deja a ti, ¿todavía reniegas? ¿En serio tú crees que esa chatarra es un esfuerzo? Ay, por favor. Bueno, pues entonces, si tan viejo es el carro,

dámelo a mí y tú quédate con la carreta. Ay, no, María, ahí sí estás muy equivocada. ¿A dónde me voy a quedar yo con esa carreta vieja? Esa carreta vieja es para ti, tú que siempre has sido una callejera. Eso está a tu altura.

Yo nací para ser una profesional, no para estar en la calle con una carreta. Qué vergüenza. ¿Y sabes qué? Mejor me voy. Me voy a disfrutar mi carro y hacer mi vida aparte.

Y espero nunca más volverte a ver, porque de ahora en adelante, tú ya no eres mi hermana. Si mi madre se fue y nos dejó, pues a mí tampoco me va a importar dejarte a ti. Ahí verás qué haces con tu carreta.

No lo puedo creer, Dios. ¿Qué clase de hermana es esta? Y lo peor es que mi madre todavía la consiente y le deja el carro. Ella no sabe el error que ha cometido,

pero yo sé que Dios me va a ayudar. Yo sé que con esta carretita voy a salir adelante. Yo sé que todo va a marchar de la mejor manera. Le voy a demostrar a todos que Dios me tiene para cosas grandes. Fernanda, ya te dije que no te quiero ver más aquí.

Amor, pero ¿cómo me vas a echar? Mira que yo no soy de este país, yo aquí no conozco a nadie. Pues a mí no me interesa. Verás tú qué haces con tu vida.

Ahora yo ya tengo a mi novia y me voy a quedar con ella. ¿Cómo que tu novia, amor? Si yo soy tu esposa. Eras mi esposa. Así que ya deja de decir esas cosas y ya acepta tu destino.

Regresa a tu país o verás lo que haces, ¡pero a mí ya no me molestes más! No lo puedo creer, Dios. Después de cinco años que le dediqué a este hombre, ¿ahora me echa y me deja sin nada?

¿Qué hago ahora, Dios? Tendré que ir a buscar a mis hijas. ¿Qué habrá pasado con ellas? De María yo sé que no puedo esperar nada. Seguro ha de seguir en esa carreta vieja vendiendo empanadas.

Tengo que ir a buscar a Lucía. Yo sé que Lucía ya tiene que ser una doctora, ella debe tener una gran casa. Sí, me voy ahorita mismo a viajar a mi país y voy a buscar a mi hija Lucía.

Yo sé que ella ha salido adelante y me va a ayudar. Mi amor, mira todo lo que has conseguido. Ahora ya tienes tu propio restaurante. Y lo mejor de todo es que es el mejor de esta ciudad, el más elegante.

Ay, sí, mi amor. Después de todo lo que he pasado, por fin la vida me sonríe. Y pensar que solo comencé con una carretilla vieja que me dejó mi madre. Y mira ahora todo lo que tengo. Dios, ahora, ¿dónde busco a Lucía?

¿Dónde estará? Ah, ya sé. Lucía de ley tiene que estar en la casa, en la casa donde yo las dejé. Ahí tiene que estar mi Lucía, en la casita que yo alquilaba.

¿Pero qué te está pasando, hija? ¿Qué estás haciendo así? No lo puedo creer. ¿En qué te has convertido? La madre presumida regresó esperando encontrar a su hija

Lucía convertida en una gran profesional millonaria, pero se llevó la peor sorpresa de su vida al abrir la puerta.

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