Se Avergonzaba De Su Esposo Y Prefería Salir Con Otro. Pero Esa Noche Él Le Dio La Vuelta A Todo Parte 2

Karina se quedó completamente paralizada al escuchar las palabras de Juan. Por primera vez, no encontró una respuesta para burlarse de él. Había pasado tanto tiempo humillándolo por su cuerpo, que jamás imaginó que aquella noche sería él quien terminaría dándole una lección.

—¿Cómo que ya viene una mujer por ti, Juan? ¿De qué estás hablando?

—De lo que escuchaste, Karina. Tú tienes derecho a salir con quien quieras, pero yo también tengo derecho a rehacer mi vida.

—Ay, por favor, Juan. No me vengas con cuentos. Ninguna mujer va a querer estar contigo.

Juan sonrió por primera vez en toda la noche.

—Eso es lo que tú crees, Karina. Pero dentro de unos segundos vas a descubrir que estabas completamente equivocada.

En ese momento, se escuchó el sonido de un automóvil estacionándose frente a la casa. Karina caminó rápidamente hasta la ventana y miró hacia afuera. Una camioneta de lujo acababa de detenerse frente a la puerta.

—¿Y ese vehículo de quién es?

—De la persona que vino a buscarme.

—No puede ser…

La puerta del automóvil se abrió y una mujer elegante bajó lentamente. Vestía un hermoso vestido azul, llevaba el cabello perfectamente arreglado y caminaba con una seguridad que dejó a Karina completamente sorprendida.

—¿Quién es esa mujer, Juan?

—Ya lo vas a saber.

La mujer caminó hasta la puerta y tocó el timbre. Juan tomó su chaqueta, se acercó a la entrada y abrió la puerta.

—Buenas noches, Juan.

—Buenas noches, señora Elena. Gracias por venir.

Karina abrió los ojos completamente sorprendida.

—¿Señora Elena? ¿Tú conoces a esta mujer?

Elena miró a Karina de arriba abajo y después sonrió.

—Claro que conozco a Juan. De hecho, lo conozco desde hace mucho más tiempo del que tú imaginas.

—¿Qué estás insinuando?

—Nada. Solo estoy diciendo la verdad.

Juan tomó las llaves de la casa y se acercó a Elena.

—¿Nos vamos?

—Cuando tú quieras.

Karina se interpuso frente a la puerta.

—¡Juan, tú no vas a salir de esta casa con esa mujer!

Juan la miró fijamente.

—¿Ahora sí te importa con quién salgo?

Karina se quedó en silencio.

—Porque hace unos minutos me dijiste que ninguna mujer se atrevería a salir conmigo. Pues aquí tienes la respuesta.

Elena dio un paso al frente.

—Karina, quizá deberías dejarlo ir.

—¡Tú no te metas! ¡Esta es mi casa y él es mi esposo!

Juan negó con la cabeza.

—No, Karina. Esta noche tú misma decidiste que yo dejara de ser tu esposo.

—¡Yo nunca dije eso!

—Sí lo dijiste. Lo dijiste cuando te burlaste de mí con ese hombre. Lo dijiste cuando dijiste que te avergonzabas de llevarme contigo. Y lo confirmaste cuando intentaste dejarme en casa con un cuarto de pollo para poder salir con él.

Karina bajó la mirada.

—Juan…

—Ya no quiero escuchar más mentiras.

Entonces Elena tomó suavemente el brazo de Juan.

—Vámonos. Ya es hora de que dejes de sufrir por alguien que nunca supo valorarte.

Karina sintió que algo dentro de ella se rompía.

—¡Espera! ¿Quién eres realmente, Elena?

La mujer se detuvo en la puerta y miró hacia atrás.

—Soy la persona que sabe exactamente quién es Juan.

Karina sintió un escalofrío.

—¿Qué significa eso?

Elena sonrió.

—Significa que mañana vas a descubrir que el hombre al que llamaste “gordito” toda tu vida no era el hombre que tú creías.

Juan salió de la casa junto a Elena.

Karina quedó sola frente a la puerta, mirando cómo el automóvil desaparecía por la calle.

Pero lo que ella todavía no sabía era que aquella noche no había perdido solamente a su esposo.

Había perdido la oportunidad de descubrir a tiempo el verdadero valor del hombre que tenía a su lado.

Y al día siguiente recibiría una noticia que cambiaría su vida para siempre.

Porque Juan no era un hombre sin futuro.

Era el dueño secreto de algo que Karina jamás imaginó.

¿Quieres saber qué escondía Juan durante todos esos años? No te pierdas la Parte 3.

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